Raquero (Archivo Javier Ortega)

Raquero (Archivo Javier Ortega)

PRESENTACIÓN DEL BLOG:

"Síguela, que es buena,

síguela, que es mala,

síguela, que tiene

pelos en la cara."




Según Esteban Polidura Gómez, esta coplilla la celebraban los raqueros de Santander a despecho de la contrariada autoridad municipal, allá por 1864, cuando aquel escritor contaba unos doce años, y Pereda daba a la imprenta sus Escenas Montañesas.



Tomo ahora prestado el primer verso para iniciar la singladura de este blog, que debe tener contenidos educativos, relacionados con la Lengua castellana y su Literatura.



Espero que sea del gusto del lector, que en él se propongan enseñanzas motivadoras, útiles y edificantes, y que se nutra de la aportación de todos los interesados en estos temas.



Muchas gracias a todos/-as por hacerle un pelín de caso.



¡Adelante, pasen sin llamar!

domingo, 29 de enero de 2017

Convivimos.


Muy difícil es enseñar a quien no está bien educado. La forja de un ser humano, como persona, comienza en casa; es labor de los padres. La escuela puede contribuir a formar personas, mediante el refuerzo de una serie de valores éticos que perfilen las bases de la CONVIVENCIA.
Un profesor de Religión católica, agustino, me enseñó una vez que el hombre no solo VIVE, sino que CONVIVE, puesto que está destinado a socializar.
Pero, para que una sociedad admita a personas, ha de defender también a ultranza buenos y sólidos valores: respeto, tolerancia a otras formas de pensar, saber guardar el turno de palabra, nunca alzar la voz para acallar al otro, tener cortesía con los ciudadanos de más edad (y experiencia), atender al maestro, que es guía hacia el conocimiento.
Si la sociedad no defiende esos valores, es un grupo social enfermo. Puede que los jóvenes, hoy día, estén recibiendo de la sociedad una lectura equivocada de lo que es la vida. Quizá se les convoca demasiado al éxito, y no al sacrificio, a la imposición y no a la tolerancia, a la egolatría y no a la empatía. Pero puede que también la sociedad esté siendo muy injusta con ciertos jóvenes, trabajadores, animosos, solidarios, emprendedores, cuyo destino no se acaba de afianzar dentro de un inclemente mercado laboral que da pocas oportunidades. Esos jóvenes que se han preocupado por aprovechar bien sus años de formación --ya sea para estudios de Grado superior, o ya para el Grado medio--, conscientes de que en el mundo hay millares de chicos que quieren estudiar, pero no lo logran, pues viven en condiciones precarias, NECESITAN Y SE MERECEN SU LUGAR EN LA TIERRA.
Un conocido me comentó el caso de un familiar suyo que, en El Cairo, estudió Medicina por las noches... a la luz de una farola, pues su familia era tan pobre que no se podía costear la energía eléctrica. Parece un cuento del realismo mágico. Y, sin embargo, es real. No hay límites ni fronteras que detengan el ímpetu del espíritu humano. El aliento de quien sabe que debe superar cualquier dificultad, en el empeño de realizar su objetivo.
Y es fundamental que la sociedad inculque, desde el seno mismo del hogar, ese ánimo de lucha, que no de lucro. Esa necesidad de formar personas responsables y que transmitan la idea de voluntad y de responsabilidad. Solo así se llegará a un mundo mejor, más sensato, que aborrezca lo impropio, lo descabellado, lo lastimoso, lo insolidario, lo mezquino y ruin.
El profesorado ha de ser ayudado en la labor de enseñar conocimientos, trabajando con niños y adolescentes que acepten con agrado su misión de guías, de maestros, los que marcan el camino. Y es tarea principal de los padres cuidar de que sus hijos se sepan comportar, y con ello acepten convivir.
Como afirma en cierto documental un niño hindú de muy humilde condición, pero de máxima entrega, hemos venido a la vida sin nada, y sin nada nos marcharemos de ella. Solo seremos lo que podamos alcanzar con nuestro esfuerzo, y lo que dejemos detrás de nosotros. Joven e hijo, hombre y padre, trabaja, construye un mundo mejor, que aquel genovés solo supo condolerse de sus muchas riquezas materiales que iba a dejar a su muerte. Lo más triste: la cosificación del alma, el alma petrificada. La mansión de Xanadú. Qué pena no contar nada más que con cosas como confidentes.
© Antonio Ángel Usábel, enero de 2017.
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Profesora del IES Isidro de Arcenegui estalla después de 19 años en la docencia: "Estoy harta de aguantar la mala educación de un porcentaje cada vez más alto de alumnos, del proteccionismo de los padres y de los cambios de normas de la Administración."
La profesora Eva María Romero Valderas, aclarando que no es por un hecho puntual sino por una sucesión de dinámicas sociales y educativas, decidió realizar una Intervención-Arenga, en Claustro del pasado martes que constara literalmente en acta, como así ha sido recogido, analizando multitud de problemas en la educación derivados de lo que se recoge en el titular de esta noticia, y que ha contado con el apoyo unánime del Claustro de profesores. Ésta es su intervención al completo, donde reseñando una contestación de un padre por teléfono, en la que le espeta a la profesora que está ahí para aguantar, y profundizando en los problemas destacados en el titular de esta noticia, pone en valor el trabajo visible e invisible que desempeña el profesorado:
Vayan por delante dos premisas:
1ª: No tengo nada en contra del Equipo directivo. Esto que voy a decir a continuación no es producto de una situación puntual que deba resolverse con una modificación del Plan de Centro ni nada parecido. Sí quiero que conste en acta.
2ª: Esto que voy a hacer ahora se llama arenga: discurso militar para enardecer a las tropas antes de entrar a la batalla.
¡Ya estoy harta!
Ya está bien señores, de seguir aguantando.
Yo no estoy aquí para aguantar, y utilizo las palabras textuales que un padre me dijo por teléfono cuando lo llamé para que corrigiera la actitud de su hija, que no me dejaba hacer mi trabajo.
A mí, que yo sepa, me pagan para enseñar, no por aguantar.
Harta de la sociedad, que encumbra a seres que presumen de su ignorancia, que valora a un futbolista o a un ‘nini’ más que a una persona con estudios, respetuosa y educada. De los programas de televisión, que presentan como modélicos a aquellos que sin estudios y sin sacrificio alguno se han colocado ganando un sueldazo por criticar, acostarse con, comprar en…
Estoy harta de aguantar la mala educación con la que llegan, cada vez en mayor porcentaje, los niños al Instituto. La falta de consideración, no digo ya de respeto, hacia mi persona cuando entro en las clases, que parece como si entrara el viento por la ventana.
Harta del proteccionismo de los padres, que quieren que sus hijos aprueben sin esfuerzo y sin sufrir, sin traumas…De la falta de valoración del esfuerzo que sí hacemos nosotros.
Harta de la Administración, que cambia las leyes y la normativa que rige en mi trabajo sin preguntarme qué opino y sin darme formación para hacer bien mi nuevo trabajo. Que me coloca dos horas más en el horario lectivo y me explota laboralmente, porque yo, en los últimos años, lo único que hago es trabajar, trabajar como una posesa. Ya, hasta mis hijos me lo dicen.
Ahora dicen que nos van a devolver esas horas, ¿sabéis donde nos la van a devolver? En el horario irregular que dedicamos en casa, el que nadie ve. Yo tardo cinco horas en corregir 30 exámenes de 1º de Bachillerato, entonces ¿ya esa semana no doy ni una hora más en casa, no? Ya no programo, no preparo mis exámenes, no me actualizo para utilizar la Tablet (que me he comprado de mi bolsillo para trabajar mejor), ni para saber utilizar la plataforma digital del Centro, no relleno informes de faltas, no redacto actas…y un largo etcétera de tareas invisibles.
El colmo es que algunos de nosotros nos hemos planteado pedir reducción de jornada, cobrando menos, para hacer bien nuestro trabajo. Pero, ¿adónde vamos a llegar? ¿En qué trabajo se hace eso? ¿Dónde se ha visto renunciar a tu salario para dormir con la conciencia tranquila? Esto no pasa en ningún lado.
Y encima de todo hay que aguantar “¡Qué bien viven los maestros!” Porque para la sociedad somos unos privilegiados que “no damos un palo al agua”.
Las 67 propuestas de mejora de la Educación famosas no vienen sino a machacarnos todavía más. ¿Qué vamos a hacer cuando a un alumno no lo podamos expulsar unos días por mal comportamiento? Además, tampoco está bien visto que lo pongamos a barrer o hacer tareas para la comunidad…el padre no quiere que humillemos a su hijo. Pues yo creo que debemos imbuirnos de la gracia del Juez Calatayud. Autoridad somos igual que él. Ejerzamos nuestra autoridad, es lo único que la ley nos reconoce, hagámosla efectiva.
Tenemos que hacernos oír, actuar como colectivo, no irnos quejando por los rincones, a escondidas, que parece que nos da vergüenza. Así no se nos oye fuera. Gritemos nuestro inconformismo, no podemos seguir así, exijamos nuestros derechos como trabajadores, que parece que todo el mundo tiene derechos menos nosotros.
Enseñamos a nuestros alumnos por ser críticos, mentes libre pensadoras que puedan elegir y discriminar lo que les conviene de lo que no, y nosotros somos los primeros aborregados, no hacemos nada, seguimos agachando la testuz para que el yugo nos caiga con más fuerza.
Yo así no aguanto más, vosotros haced lo que queráis. Llevo 19 años en la docencia, tengo 45, a lo mejor es mi crisis de la mediana edad...pero, si algo me han dado los años es valor, no tengo miedo, y, como me aprieten más el tornillo, saltaré como un resorte. Solo quiero avisar: de aquí en adelante no pienso quedarme callada ‘por educación’. Contestaré en el mismo tono y con la misma contundencia que se me trate.
A mí me gusta enseñar y transmitir. Me gusta el trato con los alumnos, los quiero y animo. Me considero un motor social de cambio, una fuerza generatriz. No soy un burro de carga dispuesto a aguantar hasta que reviente.
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¿Quién ha de hacer los deberes?
Se me ocurre que hay una sociedad que tiene una serie de deberes pendientes y más aún con los resultados aún calientes de la evaluación Pisa
ELVIRA LINDO
17 DIC 2016
Urge que los políticos hablen de educación y dejen polémicas banales.
La leyenda, más que urbana, doméstica, existe: los deberes los hacen los padres. No los míos, desde luego. Ni tampoco los suyos, si compartimos generación. Cuando nosotros éramos niños, las madres, que eran las que solían estar en casa, no estaban muy pendientes de ese asunto. De vez en cuando, se oía la célebre frase “¿no tienes deberes?” en un tono rutinario. Éramos, para bien o para mal, más independientes; para bien o para mal, nuestra primordial misión en la vida como niños era no dar guerra. Y aprobar. Una vez que nos tocó ser padres y madres, en ocasiones, divorciados, vivíamos nuestro papel con culpabilidad, y sí, les hicimos algunos deberes a nuestros niños. Que tire la primera piedra el que no lo hiciera. En mi caso, como mis cualidades pedagógicas son nulas era como que terminaba antes si lo remataba yo. No siempre me pusieron buena
nota, la verdad sea dicha.
Ahora me cuentan amigos más jóvenes que las criaturas andan agobiadas por el volumen de deberes a los que han de enfrentarse cada tarde. A eso se suma que con los disparatados horarios españoles, las madres o los padres ya no están en casa para aliviarles el trabajo. Dado que el asunto ha llegado al Congreso de los Diputados, de lo cual me alegro (es urgente que los políticos hablen de asuntos como la educación y dejen de embarullarnos con sus polémicas banales), se me ocurre que hay una sociedad que tiene una serie de deberes pendientes y más aún con los resultados aún calientes de la evaluación Pisa. Apunto algunos:
Los padres tienen el deber de educar a sus hijos en la medida de lo posible, para que el profesor pierda menos tiempo en corregir unos modales que dificultan la enseñanza; la sociedad en sí misma tiene el deber de entender que la buena educación diaria, en la calle o en el trabajo, es formativa, que la cortesía es tan contagiosa como la zafiedad; si antes aceptábamos que la educación de los niños correspondía a la
sociedad en general y no solo a papá o a mamá, ahora debería comprenderse que el aumento de la grosería y la violencia verbal contribuyen a cómo se comportan los niños; el Gobierno y la oposición tienen el deber de racionalizar los horarios para favorecer la convivencia familiar; los padres tienen el deber de no sobrecargar a sus hijos con un exceso de actividades extraescolares que a cualquiera de nosotros agotaría; los niños tienen el derecho inapelable a jugar; los adultos tienen el deber de favorecer el juego en la calle; los niños tienen el deber de aburrirse, y los padres, de no provocar en sus hijos una necesidad constante de novedades; los padres tienen el deber de no sobreestimular a los niños favoreciendo un carácter ansioso e impaciente; los profesores deben serlo por vocación, no es un oficio que tolere las medias tintas; el Gobierno no debe sobrecargar a la educación pública con las necesidades provenientes de la inmigración, es un asunto que concierne a toda la comunidad educativa, privada, concertada o pública; el Gobierno debe entender que es urgente y necesaria una asignatura que aborde los derechos y deberes de la ciudadanía; los centros no deben tolerar las faltas de respeto a los profesores por parte de los alumnos; los padres no deben tolerar que sus hijos ofendan a sus profesores; los padres no deben hablar de manera displicente de los profesores delante de sus hijos; las tutorías, más en estos tiempos, deben considerarse parte fundamental de la actividad escolar; las asignaturas creativas, como la música o las artes plásticas, no deben relegarse al horario extraescolar como si no sirvieran para nada; los niños tienen el derecho a ir bien desayunados al colegio; los padres, los profesores y los médicos deben entender que hay niños que sufren ansiedad y la ansiedad no precisa medicación sino un ritmo social distinto; el estado debe asumir que la escuela tiene que seguir siendo el mayor mecanismo de igualdad social; el sistema educativo debe insistir en que los niños aprendan a expresarse con claridad y a comprender un texto, de ahí depende en gran parte su futuro; la educación debiera ser uno de los temas prioritarios del discurso político; los profesores deberían de tener más tiempo para desarrollar sus clases y no vivir esclavos de la burocracia.
Cargar sobre el profesorado el que los niños sean excelentes es injusto.
Todos deberíamos entender que un niño no se educa solamente en el colegio y que los resultados académicos son un reflejo de lo que está ocurriendo en un país: el nivel de educación en la calle, en los medios, la ansiedad que
provoca la falta de expectativas, la agresividad, los malos modos, las palabras gruesas. Eso importa. Cargar sobre las espaldas del profesorado el deber de que los niños sean excelentes es injusto. Los cachorros se educan en la manada, así que usted y yo, como parte de ella, también tenemos un montón de deberes que hacer.

jueves, 30 de junio de 2016

Proyecto de investigación sobre el estado de las lenguas indígenas de Chile.



Isidora Muñoz Segovia, exalumna de nuestro centro educativo IES Senda Galiana (Madrid), está reuniendo fondos para su trabajo de investigación del Bachillerato Internacional, que cursa en China. El mismo versa sobre el estado actual de las lenguas indígenas de Chile, en concreto, sobre sus razones de desaparición gradual. Se trata de un muy meritorio estudio de campo, para una estudiante joven y brillante, que puede rescatar datos y rasgos desconocidos aún de la cultura mapuche.


Isidora será acompañada por su hermano Sebastián, quien estará encargado de la filmación de un documental gráfico, con calidad profesional.


Ya han conseguido financiación para el 25% del proyecto (que deberá realizarse, según lo planificado, este mismo verano de 2016). El coste total es de 3.600 euros. Toda persona que pueda y quiera contribuir está invitada a hacer una aportación en la cuenta nº


ES91 2038 2454 1530 0092 5973

Una buena oportunidad para contribuir a la realización de un proyecto original, con importantes repercusiones socioculturales. Ojalá vea la luz, con un poquito de ayuda solidaria. En su nombre, muchas gracias.



jueves, 21 de abril de 2016

La Educación, según Ciudadanos, en el Parlamento.


Marta Rivera, de "Ciudadanos" habla sobre Educación en el Congreso:

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Bonita la intervención y con muy legítimas y necesarias razones. Pero hace falta INVERTIR EN RECURSOS, sobre todo, humanos, para conseguir ese progreso educativo. Más profesores --no solo mejor formados-- y menos alumnos por profesor. Si se desea la atención individualizada, e intentar favorecer a los alumnos con dificultades de aprendizaje, no se puede tener a treinta o más en un aula. En los países europeos con mayor éxito educativo, los alumnos no pasan de quince por grupo. Asimismo, hay que empezar a ofrecer alternativas serias al currículum oficial a aquellos alumnos que, pese a todas las adaptaciones, prefieren seguir una incorporación laboral y profesional digna. Los centros escolares no pueden servir --como ahora pasa-- de "rediles" donde se trate de entretener o distraer a los adolescentes de la mejor manera posible. La escuela es un lugar de formación de la persona y, sobre todo, de aprendizaje, no una guardería. Y es inevitable que los padres --pese a todas sus vicisitudes-- se comprometan seriamente en la labor educativa que afecta a sus hijos. No se puede "delegar en", sino que hay que responsabilizarse del ser y saber estar y hacer de los hijos. En la medida en que, con esfuerzo, se pueda.

martes, 12 de abril de 2016

Intenta ser el señor de tu destino.


La falta de oportunidades que hay hoy en la sociedad, unida a la ausencia de valores sólidos confiables, están haciendo proliferar la generación “Ni ni”: jóvenes que teniendo el deber de elegir un rumbo, no eligen ninguno. Son muchachos sin ideas claras, sin ideales arraigados, que viven mantenidos por sus padres, como si estos fueran a vivir eternamente. A menudo frecuentan los parques infantiles haciendo pequeños corrillos, fumando y viendo pasar la vida. Otras, se suben sobre sus monopatines o juegan con una pelota. Los hay adictos al mando a distancia o a la videoconsola. No van a clase –pues se les pasó la hora de ir a la escuela--, ni tampoco sienten la obligación de procurarse un trabajo, por la dificultad que conlleva no tener desarrolladas especiales aptitudes ni formación para ninguno.
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Uno de estos futuros “ni nis” se queja de que el mundo no mejora, porque unos están anclados en la corrupción y otros ofrecen el cuento de Peter Pan y su país de Nunca Jamás; el resultado es que no queda nada. Yo le diría que sí queda algo muy importante –incluso lo más importante para superar cualquier bache--: uno mismo. Porque si al mundo no le importas, y nadie te va a regalar nunca nada, sí tienes que importarte a ti mismo. No rendirte jamás, aprender a luchar, saber caer y alzarte de nuevo. Esa es la clave de la supervivencia: quererse a uno mismo.
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Todos hemos venido a la vida con un potencial. Con una disposición natural a una habilidad, o habilidades. Solo hace falta fuerza de voluntad para desarrollarlas. El saber desarrollar una habilidad no ocupa lugar y, si se lleva a cabo adecuadamente, es para siempre, como lo es montar en bicicleta o tocar una melodía en un instrumento. Lo bien aprendido se recuerda o recupera sin esfuerzo. Y dominar una habilidad, es decir, saber hacer algo, nos va a abrir puertas que, de otro modo, permanecerían cerradas. El destino depende en parte de la suerte –de la estrella de cada uno—, y en parte de lo que uno esté decidido a hacer para dominarlo. Como cantaba el poeta William Ernest Henley  (1849-1903), “Aunque el paso sea angosto,/ y repleto el pliego de cargos,/ soy el señor de mi destino,/ soy el capitán de mi alma.”
No hay habilidad baladí, pues nunca sabes lo que te puede servir alguna vez y lo que no. Desde saber artes marciales, a dibujar, entender de ordenadores y lenguajes informáticos, diseño digital, mecánica, electrónica, moda y estilo, música, etc. Los caminos son muchos; no te cierres ninguno. Y si eres capaz de desarrollar más de una habilidad a la vez, mejor, adelante con ello.

Durante la Segunda Guerra Mundial, los prisioneros aliados del Stalag Luft III –un campo de concentración alemán—decidieron preparar una fuga multitudinaria. No escaparían solo dos o tres personas, sino varias decenas, incluso cientos. Con este fin, excavaron bajo los barracones no un túnel de salida, sino tres. Se querían dar varias oportunidades a sí mismos. Así, si los vigilantes del campo descubrían uno de los túneles –como de hecho sucedió--, les quedarían otros dos. El plan de fuga fue un éxito, y consiguieron salir setenta y seis. En marzo de 2004, todavía vivían siete de ellos, si bien es verdad que cincuenta oficiales evadidos fueron pronto apresados, por diversas circunstancias tácticas, y fusilados.
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Cuando Jorge Semprún Maura –filósofo de formación—fue recluido en Buchenwald por su filiación izquierdista, salvó en principio la vida porque otro prisionero escribió en su ficha que era estucador. Es decir, porque podría efectuar trabajos manuales, útiles para los nazis. Más tarde, ocupó un puesto de traductor en las oficinas del campo, por su dominio de varios idiomas. Es así que una o varias habilidades, en su caso, le terminaron sirviendo para salvar la vida y poder contarlo después de la guerra.
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Nuestro destino no está del todo escrito; lo vamos escribiendo nosotros, en un notable grado. Desde el momento en que venimos al mundo, nacemos con la obligación de luchar por nuestra supervivencia, por nuestra felicidad y bienestar. Porque somos hombres o mujeres, criaturas racionales, hemos de asir firmemente, y contra viento y marea, el timón de nuestras vidas. Tenemos que llevar la nave a buen puerto. No nos queda otra. Apúntate a la vida.

© Antonio Ángel Usábel, abril de 2016.
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lunes, 15 de febrero de 2016

Universidad de Oxford: así funciona.


"ABC" desvela el funcionamiento de una de las Universidades más antiguas y prestigiosas del mundo. Oxford, en parte estatal, en parte privada, es un conjunto de colegios universitarios, dotado cada uno con su propia biblioteca, y sus profesores-tutores.



Cada tutor enseña solo a cuatro alumnos. Pocas lecciones magistrales y sí mucho trabajo individual, de tipo documental. Cada estudiante ha de elaborar trabajos de investigación personales, que luego ha de poder y saber defender ante expertos. Los alumnos pasan horas en sus magníficas bibliotecas, leyendo y tomando notas, que habrán de ser la base de sus argumentos. Se valora la iniciativa, el raciocinio autónomo, la innovación. No hay exámenes. Únicamente los de final de grado.

Grandes figuras de la Política, las Ciencias y las Humanidades se han formado en Oxford. Un titulado por esta Universidad --aun cuando sea en Letras-- es contratado por las grandes compañías en menos de seis meses.
Así funciona la Universidad de Oxford.

lunes, 8 de febrero de 2016

Acoso escolar.


El acoso escolar, otro mal endémico de muchas sociedades, ha vuelto a saltar a los medios por el muy lamentable suicidio del niño Diego González. Hay quien lo trivializa, y lo atribuye a otras causas --como cierto médico forense--. Y sí, puede que se hayan dado varios factores, y no solamente los educativos. Pero es indudable que se están produciendo casos serios, graves, que a veces se resuelven malamente con el traslado de la víctima --no de los acosadores-- a otro centro escolar.

Peleas, pugnas y rivalidades en los colegios siempre las ha habido. El hábito de poner motes a los profesores o incluso a otros alumnos, también. Los niños llegan a ser muy crueles y desconsiderados en ocasiones. Pero, en los centros educativos, ¿debe dejarse que impere la teoría darwinista de la selección natural, la de la ley del más fuerte? ¿Tienen que conseguir todos los niños aprender a defenderse a sí mismos, únicamente por sus propios medios? Si en la sociedad adulta, nadie camina por la calle con un colt al cinto, y hay restricciones en beneficio del respeto a los demás, con más razón, si cabe, en el ámbito diario de aquellos que se están formando, que necesitan que se les marquen unos límites que posibiliten una buena convivencia, dentro y fuera del colegio. Los niños han de asimilar la dimensión humana de las personas, lo que las distingue de los depredadores asilvestrados.

Os pongo el enlace a este interesante reportaje de "El Mundo", que clarifica bastante las características del acoso escolar: